
Esa noche estaba pensando en ti
me pediste que te buscara, lo hice
sin saber lo que iba a pasar luego.
Al día siguiente me llevaron a verte,
esa fue la ultima vez que te vi
y la recuerdo como si hubiese sido ayer.
Mi hermano mayor tomo mi mano y entramos por un pasillo
poco iluminado, estabas en la primera sala
lave mis manos, estaba nerviosa y ansiosa a la vez.
Entré y al verte no pude evitar llorar,
estabas acostado, con los ojos cerrados.
Mi hermano dijo que te hablara y así lo hice:
hola PAPÁ acá estoy, tal y como lo pediste.
Vi rodar una lágrima por tu mejilla
y al tiempo miles por la mía.
Tomé tu mano, la besé y salí.
No quise que fuera una despedida
y por eso no mire hacia atrás,
pero en el fondo sentí que me viste salir,
lamente no haber vuelto la mirada.
Al día siguiente el teléfono sonó
atendí, no me hablaron, le pase el teléfono a mi hermano
quien con tristeza colgó dando la mala noticia:
Habías muerto hace aproximadamente media hora.
Todos lloraban y yo no pude evitar hacer lo mismo
mamá se desmalló, y mis hermanos decían una y otra vez:
¿por qué, por qué?.
Pero las palabras sabias de mi hermano
fueron las que cambiaron mi manera de pensar
el dijo con vos seria, triste y afirmativa a la vez:
Hicimos lo que pudimos, todos sabíamos lo que iba a pasar.
Allí me sentí muy bien
porque supe que el día anterior
te habías despedido de mi,
aunque yo no me halla dado cuenta.
Ahora, cuando comprendo todo,
ahora que los años pasaron
se que sigues conmigo.
En mi corazón, en mi mente y en mi alma
cuando te necesite se que puedo buscarte
en la estrella mas brillante de la noche,
o en la nube mas blanca del día...
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